Baños de Bosque: de vuelta a casa

Baño de Bosque

Baños de Bosque: de vuelta a casa

El ser humano lleva miles y miles de años poblando la tierra, y durante todo este tiempo su hogar ha sido la naturaleza. Hace tan sólo unos cientos de años que nos encerramos en ciudades de cemento y hormigón, donde la vegetación está domesticada y nuestras almas viven presas del reloj.

La humanidad comenzó a construir ciudades y a cubrir los caminos con asfalto, su cuerpo con derivados del petróleo, a llenar los mares de plásticos, a cambiar el sol por leds, el fuego por calefacción y la brisa por aire acondicionado, la carne se envasó, el pescado se congeló y la fruta se metió en cámaras. Y así, poco a poco, la vida dejó de oler y tener sabor, perdimos la capacidad de orientarnos con las estrellas y de respirar aire puro.

Pero nuestro ADN es capaz de reconocer su hogar, y los baños de bosque son una vuelta a casa, a ese refugio perdido que ha sido la naturaleza. Una naturaleza que ya no conocemos ni comprendemos, pero que sigue siendo sabia y sanadora, y que continúa hablando para quien la quiera escuchar. Ella tiene un mensaje para cada uno de nosotros, y espera paciente nuestro regreso. Salir a su encuentro es reconciliarse con la madre tierra, con los ancestros, con nuestra esencia…

Recuperar ese contacto es gratificante y liberador. Los bosques tienen el poder de alejar las penas, de traer esperanza y arrojar respuestas; alivian, acompañan, reconfortan. Sus árboles llevan cientos de años escuchando historias, conociendo vidas, creciendo, luchando, arropando, sosteniendo… y no están a nuestro servicio, sino a nuestro lado, para dar y recibir amor y compañía, cuidado, sustento. Como dicen los indios americanos “los árboles son las columnas del mundo, y cuando se hayan cortado los últimos árboles, el cielo caerá sobre nosotros”.

Baños de bosque
Amigo árbol

Los baños de bosque son un homenaje, una muestra de respeto y  agradecimiento hacia esa naturaleza herida y maltratada, que sin embargo es indulgente y comprensiva con el ser humano y sabe perdonar una y otra vez nuestros errores e injusticias; mostrando un gran poder de regeneración. Estamos en deuda con ella, debemos asumir nuestra responsabilidad para que el planeta pueda ser un lugar sostenible y habitable.

La naturaleza es insobornable, auténtica, nos vincula con lo esencial.

Los baños de bosque son una invitación a reconectar con esa naturaleza y a establecer con ella un compromiso personal. En ellos cultivamos el amor por las montañas, los ríos, las plantas, la tierra, los árboles, los animales, el aire… la VIDA con mayúsculas, desarrollando una relación íntima y directa con la madre tierra. Y esa conexión sincera y profunda despierta los sentidos y abre el corazón, dejándolo calentito, con esa sensación de hogar, de seguridad, de protección, de amor incondicional, de saberse a salvo y en paz, tras haber estado perdido y haber encontrado, por fin, el camino de vuelta.

Cierra los ojos. Escucha, huele, respira, siente…

La brisa en la cara, la humedad, los olores, el rumor de las hojas, el canto de los pájaros, la risa del agua, la voz del silencio…

Y ahora relájate, disfruta, descansa, ponte cómod@; por fin, estás en casa.

“En todas las cosas de la naturaleza hay algo maravilloso” Aristóteles.

Shinrin Yoku
Ceremonia del té

Comments

  • Ana

    Para mi la experiencia de los baños de bosque de ayer ha supuesto una renovación de entusiasmo y de energía que este año habia perdido y no lograba recuperar. Gracias a Loreto y su bosque pude entrar en el estado de meditación adecuado para liberar mi dolor. Allí quedó, ahora toca seguir caminando.. gracias turismoconalma 🤍

    septiembre 14, 2020 at 8:41 am

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